Información
Descargar Docx
Leer más
Luego me llevaron a otro sector donde estaban recluídas que habían matado a sus bebés. Eso me destrozó. Vi a miles de mujeres como yo. Oimos el sonido de bebés llorando. Cada sonido de un bebé llorando perforaba nuestros oídos, y no teníamos paz.
En el programa de hoy, presentamos experiencias cercanas a la muerte que ofrecen una perspectiva espiritual sobre la práctica asesina del aborto. De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), aproximadamente se producen 73 millones de abortos en todo el mundo cada año. Esta cifra alarmante significa que alrededor del 29% de todos los embarazos del mundo terminan en aborto. Lamentablemente, quienes deciden interrumpir el embarazo de sus hijos pueden perder la oportunidad de convertirse en madres y padres, y a menudo se enfrentan a un trauma emocional imprevisto para el resto de sus vidas. Sin embargo, lo que la mayoría de nosotros nunca considera es que las consecuencias eternas de este acto asesino puede ser mucho más catastrófico de lo que podemos imaginar. Comenzamos con la experiencia cercana a la muerte de Margaret, que fue compartida por Joseph K. Oduro en su canal de YouTube, “Great Miracles Avenue (@GreatMiraclesAvenue)” en julio de 2025. En su juventud, Margaret llevaba un estilo de vida promiscuo, que resultó en varios embarazos que ella terminó a través del aborto. He sacado a más bebés de lo que puedo contar. Nunca lo lamenté. Me decía a mí misma que era mi cuerpo y que podía hacer lo que quisiera con él. Una noche tras una fiesta, Margaret conducía de forma imprudente mientras estaba intoxicada. Un camión se cruzó delante de ella y, antes de que pudiera pisar el freno, su coche chocó de lleno contra él. En un instante, ella se separó de su cuerpo y se sintió que la arrastraban rápidamente hacia abajo. De inmediato, supo que había entrado en el infierno. El infierno es real. Ese lugar es más real que esta Tierra. El aire era denso, pesado y caluroso. Sentí que no podia respirar. Luego escuché gritos, muchas personas gritando, llorando y suplicando pero nadie los ayudaba. Primero, fui arrastrada por algo que no podía ver y arrojada a un pozo que estaba lleno de personas que cometieron pecados sexuales. A algunos los hacían pedazos. A otros los aplastaban. Después, la llevaron a un lugar destinados a quienes habían matado a niños no nacidos mediante el aborto. Luego me llevaron a otro sector donde estaban recluídas que habían matado a sus bebés. Eso me destrozó. Vi a miles de mujeres como yo. Oimos el sonido de bebés llorando. Cada sonido de un bebé llorando perforaba nuestros oídos, y no teníamos paz. Los llantos de los bebés no se sentían normales, sus voces estaban llenas de ira. Entre el sonido de sus gritos, los oí preguntar por qué no les dejamos vivir. Fui castigada por cada bebé que me sacaba de mi interior. Uno por uno, sentía su dolor. Y en medio de todo esto, sabía que me lo merecía. Lo único que no dejaba de pensar era: ¿por qué no hice caso? ¿Por qué ignoré a las personas que Dios envió para advertirme? Sintiéndose completamente perdida, Margaret oyó de repente una voz fuerte y clara que decía: ¡DÉJALA IR! Ella empezó a ascender rápidamente. Margaret volvió a su cuerpo, abrió los ojos y se dio cuenta de que estaba en el hospital. Un médico le dijo que había estado en coma durante 72 horas. De inmediato, comenzó a arrepentirse ante Dios por sus abortos y su antigua vida de lujuria. Lloré y le rogué a Dios que me perdonara, y creo que Él lo hizo. Desde ese día, mi vida ha cambiado. Entregué mi vida a Jesús. Por eso, siempre le agradezco a Dios por darme una segunda oportunidad. Margaret comparte un mensaje final sobre cómo nuestras decisiones hoy determinan el destino de nuestra vida eterna en el más allá. Hazles saber que el aborto es asesinato. Hazles saber que los placeres de este mundo no merecen la pena. Estuve a punto de perderme para siempre, pero Dios me dio otra oportunidad. Si Él pudo salvar a alguien como yo, Él puede salvar a cualquiera. Pero deben arrepentirse mientras aún están con vida, porque una vez que mueren ya no hay vuelta atrás. Agradecemos a Margaret por compartir este mensaje urgente sobre la verdadera realidad espiritual del aborto y el infierno. Que su testimonio nos recuerde a todos a buscar a Dios inmediatamente y a repentirse sinceramente, antes de que sea demasiado tarde. Es importante para tí que sepáis que si habéis tenido un aborto, vuestro precioso hijo no está perdido para siempre, y es posible que os reunáis con ellos una vez más. En una experiencia cercana a la muerte, el pastor Christian Ivan Tuttle vio un lugar especial en el Cielo donde todos los niños abortados no nacidos viven juntos en pacífica armonía. Hubo algo que el ángel me permitió ver que literalmente es lo más impactante que he visto en mi vida. Pude ver dónde están todos los bebés abortados. Todos y cada uno de ellos. Y todos están jugando juntos. Y todos ellos se están divirtiendo juntos. Cada uno de los niños de este mundo que fueron abortados están en el Cielo. Todos y cada uno de ellos. Los están cuidando tan bien. Ivan Tuttle comparte el inspirador mensaje. que estos niños no nacidos están esperando pacientemente reunirse con sus padres en el Cielo. Pero lo que realmente me emocionó fue que estas madres y estos padres, (después de) haberse arrepentido por el aborto, entregaron sus vidas al Señor. Cuando llegaron al Cielo, sus hijos les recibieron. Cuando ves ese reencuentro, es lo más hermoso que puedas imaginar. Y esto es lo que os diré: si no estáis viviendo para el Señor, vive para el Señor, porque quieres entregarle tu vida a Él, quieres cambiar tu vida para poder estar allí arriba con tu hijo, con vuestros hijos. Están allí esperando. Y quieren formar parte de vuestra vida en el Cielo para siempre. Todos esos niños, millones y millones de niños divirtiéndose en el Cielo, pero están esperando a mamá y a papá. Te quieren a ti, así que piénsalo. Nuestra gratitud a ti, Ivan Tuttle, por brindar consuelo y esperanza a muchos padres al mostrarles que pueden vivir con alegría con sus niños no nacidos en el Cielo, si se arrepienten sinceramente ante nuestro Dios Todopoderoso. Increiblemente, una persona vivió realmente este reencuentro Celestial con sus hijos abortados, y regresó para compartir su historia con el mundo. Tras haber sufrido dos abortos en su juventud, Donna Grisham quedó embarazada por tercera vez. Tras consultar con un pastor local, decidió traer una nueva vida al mundo dando a luz a un precioso niño. Aunque se sentía indigna e imperdonable, la Sra. Grisham decidió entregar su vida a Dios, comenzó a rezar con fervor y empezó a hablar en público sobre el terrible dolor que sentía por haberse sometido a los abortos, primero en una marcha por el derecho a la vida y luego en su iglesia local. Poco después, mientras asistía a una reunión de un pequeño grupo de oración la Sra. Grisham fue transportada al Cielo, donde se encontró con su hijo y su hija abortados de sus dos primeros embarazos. De hecho, me trasladaron al Cielo, y estaba sentada en este banco del parque. Y, de repente, una niña y un niño vinieron corriendo hacia mí. Se subieron a mi regazo y empezaron a darme besos, uno en una mejilla y otro en la otra. Y empezaron a decirme: “Te perdonamos, mami. Te perdonamos, mami. Te perdonamos.” Me dijeron: “Te queremos, mami. Te queremos. Te queremos.” Y me dijeron: “Nos volveremos a ver.” De hecho, cuando cuento esto, es es como si sintiera sus besos, sus pequeños labios besando mis mejillas. Y solo quiero decirles, si eres mujer, y si has tenido un aborto, y estás luchando por saber dónde están tus bebés, si tus bebés están bien, solo quiero que sepas que Jesús quiere que sepas que tus bebés están con Él. De hecho, están disfrutando el Cielo tanto que realmente están orando por nosotras. Y quieren que sepas que te aman, que te perdonan. ¡Qué testimonio tan sincero y alentador el de Donna Grisham, que nos recuerda que siempre podemos tener otra oportunidad si simplemente entregamos nuestras vidas a Dios! Nuestra Amada Maestra Suprema Ching Hai (vegana) comparte un perspectiva profundamente emotiva de la realidad oculta que se esconde tras el aborto: La gente solo acude a abortar pensando, “Bien, es solo una inyección y el bebé ya no exisite”. Pero no ven la realidad de la película, ni cómo sucede, ni cómo el bebé se esfuerza tanto en el pequeño vientre para evitar la inyeccióm, pero no pueden, o evitar el bisturí y las pinzas, o lo que sea, que intentan romper sus extremidades, sus brazos, y todas las cosas de todo su cuerpo, desmembrándolo. Damos las gracias a la Maestra Suprema Ching Hai por compartir esta sincera reflexión y por guiarnos para que reflexionemos más profundamente sobre el valor de cada alma preciosa. Que la humanidad despierte a una mayor bondad y sabiduría, y elija siempre proteger y apreciar la vida en todas sus formas.










